abril 15, 2012

Infinito amor...


Estaba parada en el marco de la puerta, era de noche, se había cortado la luz y a pesar de  que casi comenzaba el otoño, la brisa nocturna era agradable. Yo estaba a metros de ella, sentada, con las manos sujetando mi cabeza, jugaba con mi pelo e intentaba dejar de pensar y dar espacio al estudio, pero era inútil porque mi alma no codificaba otra cosa. 
Recuerdo que el miedo por la oscuridad me llevó a caminar hacia la puerta, tenia un nudo en la garganta, que ya llevaba varios días escondiendo. No sentía ganas de decir algo, pero necesitaba enormemente su protección, la seguridad que una despedida dolorosa e inesperada me había quitado, por eso, solo levante los brazos y la abrace por la espalda. De mi boca callo un suspiro, que no hizo más que estallar una larga cantidad de noches, en las que un lago se acunaba en mi almohada.
Se quedo en silencio, puso una de sus manos sobre las mías, espero unos minutos a que mis latidos dejaran de golpear su espalda, se volteo y completo el abrazo.




No recuerdo tiempo alguno, en el que mis malos momentos no fueran alegrados por su espíritu. No existe persona en este mundo, que me haya demostrado más amor. No hay vida que este tan dedicada a la mía, como la de ella. 
Me ha llenado esperanza, en especial cuando decidí estancar mis días, en el invierno de mi amor. 

...espero ser lo suficientemente buena para responder y engrandecer su orgullo. (=

1 comentario:

  1. Hermosas palabras! no hay nada mejor en la vida que contar con un amor así.. tan incondicional!

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