Después de mucho andar en silencio, frente a la inmensidad de un oscuro y estrellado cielo, estoy rodeada de la brisa helada en mis mejillas y la incertidumbre de lo que la oscuridad pudiera regalarme. Cansada me siento en la arena, que amigable como si quisiera acurrucarme, cambia de forma bajo mi cuerpo. Entre olas susurro tú nombre, con la vana esperanza que la costumbre de nuestros encuentros te hagan aparecer. Estiro los brazos y como obra de un deseo cumplido, nuevamente siento el calor de tus manos y como tus dedos se entrelazan con los míos.
Recostados sobre la arena solo puedo limitarme a oírte, mientras mi rostro se vuelve rosado. Con cada palabra tú voz parece guiar la danza que tus dedos crean sobre las dunas de mi mano. Me siento llena, aunque tú visita solo sea parte de un recuerdo imborrable...
jajajajaja curiosamente me encanto, y no la encuentro tan penosa.. es linda de hecho! me gusto mucho mucho! .. deberías escribir mas seguido, tienes lo que se llama talento jajaja :D
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